Desarrollo Inmobiliario versus Patrimonio: ¿Cómo habitamos el espacio en qué vivimos?

Si te digo patrimonio, ¿en qué piensas? Quizá en cultura, artes e infraestructura, pero ¿sabes lo qué es el patrimonio? Aquí te lo explicamos.

La palabra patrimonio proviene del latín «patrimonium» que significa recibido de nuestro padre, existe una gran variedad de clasificaciones; tenemos el natural, el cual debe ser conservado por su belleza o por su función social, cultural o científica; a esta clasificación se suma el patrimonio cultural, que son las tradiciones y manifestaciones culturales del pasado y presente, este se divide en dos categorías: patrimonio cultural tangible e intangible.

¿Se te viene a la mente algún ejemplo en el que se involucran ambos patrimonios? A nosotros se nos viene a la mente el desarrollo inmobiliario. 

Para darle contexto, podemos decir que Chile ha experimentado en la última década una renovación en el mercado inmobiliario el cual se ve reflejado tanto en proyectos residenciales como comerciales.

Diversos factores inciden en este cambio ya sean, económicos, demográficos y culturales, como la disminución del número de habitantes por vivienda, el alza sostenida en su precio o el aumento de la migración internacional. 

Más departamentos, menos casas 

Hay una tendencia liderada por los departamentos como el nuevo tipo de vivienda en el mercado.  ¿A nivel local nos afecta esta tendencia?  Alejandro Orellana McBride director del Departamento de Arquitectura de la Universidad de La Serena y Doctor en Arquitectura y Urbanismo de la Universidad del Bío-Bío nos indicó que “en la conurbación La Serena-Coquimbo, la construcción de edificios de departamentos inicia principalmente en la Avenida del Mar, en terrenos no urbanizados. Hasta la fecha, el patrón de localización de departamentos es preferentemente en zonas de expansión urbana y no se han desarrollado muchos proyectos de edificios en zonas consolidadas, es decir, que la ciudad no evidencia procesos de regeneración urbana, salvo algunas excepciones. Pero a medida que la ciudad crezca y queden menos espacios vacíos, seguramente los sectores centrales atraerán inversiones inmobiliarias para edificación en altura, y esos procesos pueden afectar sectores tradicionales que, si bien no están protegidos como patrimonio, sí tienen valores patrimoniales que vale la pena conservar”.

En lo alto y con un paisaje privilegiado: Las regulaciones vigentes

Un aspecto que sí se ha abordado y que ha motivado regulaciones explícitas tiene que ver con la altura y las vistas. Orellana señala que “las características geomorfológicas de la bahía han configurado que la ciudad de La Serena se emplace en una serie de terrazas, propiciando vistas a la costa que son ampliamente valoradas. En el plan regulador de la ciudad se considera este valor y se limitan las alturas de los edificios para proteger este patrimonio. En el caso del casco histórico la altura se relaciona con las torres de las iglesias, las que tienes una zona a su alrededor con alturas limitadas para no opacarlas”.

Juntos, pero no revueltos: ¿Cómo respetamos -todos- los patrimonios?

La biodiversidad es parte del patrimonio natural, ¿cómo lo cuidamos? Belén Fernández trabaja en su día a día con esta problemática realizando consultorías ambientales y de ecología, ella nos explica que “el Río Elqui es un claro ejemplo de cómo el desarrollo inmobiliario destruye un hábitat completo, las inmobiliarias que se instalaron en la desembocadura y sus alrededores sacaron vegetación, desde ahí todo el ecosistema cambió, se desplazó la fauna y los animales no tienen un ambiente donde subsistir, el daño que producen es enorme, lo hemos visto aquí y en la Quinta Región últimamente”.

Otros casos locales suceden en “La Herradura, Serena Golf, Peñuelas y Valle del Elqui donde hay muchos sitios en construcción que afectan a la fauna nativa, por ejemplo, hay zorros que actualmente conviven con las personas en casas particulares porque su hogar está repleto de parcelas, todo esto es parte del desarrollo inmobiliario que no solo afecta a humedales, sino que también a bosques y serranías” señaló la experta.  

Equilibrio entre ecosistema y desarrollo inmobiliario: ¿Es posible?

Fernández nos señala que “a mi juicio no es posible, no hay forma que un ecosistema siga funcionando de la misma manera teniendo una perturbación tan grande como lo que provoca una construcción, puede que una parte del lugar sobreviva, pero se introducen nuevas amenazas que afectarán al medio ambiente, sí creo que se puede llevar de una mejor manera, pero no existirá un equilibrio entre ambos”.

Desarrollo inmobiliario sin objetivos de sustentabilidad

Conversamos con el arquitecto Rodrigo Muñoz Rojas, Magíster en Hábitat Sustentable y Eficiencia Energética de la Universidad del Bío-Bío, director de Innovación y Desarrollo Sustentable de la Corporación Paz Sustentable, entidad que trabaja con problemáticas ambientales en el ámbito inmobiliario. Muñoz manifiesta que “hemos notado que muchas intervenciones inmobiliarias se ejecutan sin estrategias de sustentabilidad, por eso como corporación apoyamos, defendemos, gestionamos e intervenimos en esas situaciones, ya que, desde el punto de vista privado no hay intención de respetar la naturaleza en general ni a los vecinos del territorio”.

Un problema antropológico 

Según Muñoz por parte de los privados “no hay intención por proteger la naturaleza”, además existe un problema mayor y es que “el desarrollo inmobiliario irresponsable destruye, no solo el ecosistema sino también la sociedad. La solución a esta problemática es encontrarnos”.

“Cuando se construye sin sustentabilidad se destruyen las conexiones sociales, ¿dónde te vas a encontrar con tu vecino si no hay espacios verdes?”.

Por ejemplo en el 2021, los vecinos del sector de La Florida formaron un grupo para proteger el bosque de eucaliptus que servía como un espacio de esparcimiento familiar, con ello pretendían evitar su destrucción por un proyecto inmobiliario que fue aprobado en 2018, que correspondía a la construcción de 1.122 unidades habitacionales de las cuales 682 corresponden a viviendas y 440 a departamentos en una superficie estimada de 28,79 hectáreas de zona rural según el Plano Regulador de la Comuna de La Serena.  

Para que estos conflictos no sucedan, es necesario un reconocimiento y una concientización del espacio para todos los involucrados, empresas, sociedad en general y estado. El patrimonio se va construyendo en conjunto con la comunidad porque es relevante para su identidad, memoria e historia, por lo que, omitirlo es sólo provocar un daño no solo para nosotros sino para quienes vendrán.

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